martes, 8 de enero de 2008

La revoctoria de mandato

La revocatoria del mandato
La decisión de SE el Presidente de la Republica de someterse a un referéndum revocatorio es sin duda una señal democrática incontrastable a la cual sus detractores aun no pueden responder. Del mismo modo, esta actitud es una fehaciente muestra de voluntad pacifica de resolución del conflicto. Esta claro también que las grandes contradicciones de nuestra sociedad no van a solucionarse de la noche a la mañana y mucho menos a través de un referéndum de estas características, sin embargo, en momentos en que la polaridad política esta por alcanzar niveles trágicos para nuestro país, esta salida puede constituirse en un mecanismo efectivo para amainar la tensión generada por la nueva Constitución y por los Estatutos Autonómicos. Esto es de vital importancia considerando que durante los últimos meses y de forma constante, los sectores enfrentados estuvieron subiendo el nivel del enfrentamiento, por lo que es previsible que en los meses que se avecinan esta tendencia continúe hasta lograr un enfrentamiento físico con todas las connotaciones que esto tiene. El análisis lógico y además correcto que hace nuestro presidente, es evitar este u otro desenlace funesto mediante la canalización de la tensión de ambos sectores hacia un escenario pacifico y democrático como son las ánforas, pero además iniciar la apertura al dialogo con una agenda abierta donde se pueda discutir la totalidad de los temas de la agenda nacional o regional, para de este modo conciliar la nueva constitución, los fondos IDH y las autonomías departamentales e indígenas. En estas condiciones el análisis es sensato y la estrategia es certera. Sin embargo desde hace ya varios meses atrás la influencia de sectores radicales dentro del oficialismo han desbaratado la lógica del accionar del gobierno, y uno ejemplo de esto es el texto del proyecto de ley de este referéndum, ya que en su redacción se deja ver una maniobra al mejor estilo partidocratico, intentando generar una norma que favorezca a uno de los contendientes y que desfavorezca a los otros, en una total afrenta a la democracia y al sentido común. Esta maniobra de último momento ideada por algún político improvisado que se agazapa dentro del oficialismo puede llegar a desvirtuar y entorpecer una salida absolutamente oportuna a la crisis que se avecina.

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