miércoles, 15 de agosto de 2007

Carta abierta al Sr. Presidente de la Republica

Compañeros
Evo Morales Ayma
Alvaro García Linera
Jefe del Movimiento al Socialismo
Presente.-

Apreciados Compañeros:

En las últimas semanas, a través de declaraciones de prensa de dirigentes de nuestras organizaciones pareció trasuntarse un distanciamiento político que si bien fue sobredimensionado por los medios, marca la oportunidad para transmitirle algunos criterios, que le hacemos conocer con el único propósito de fortalecer el proceso de cambio que vive Bolivia bajo su conducción:

1.- Ratificamos en todos sus términos los acuerdos suscritos el 2 de septiembre de 2005, cuando resolvimos:
Participar de manera conjunta en las elecciones generales del 5 de diciembre de 2005 apoyando la candidatura para Presidente y Vicepresidente de los Cros. Evo Morales Ayma y Alvaro García Linera.
Avanzar de manera compartida en el diseño del programa de cambios y transformación estructural del Estado para la refundación de Bolivia.
Trabajar de modo concertado para garantizar la gobernabilidad, la eficiencia y la transparencia del futuro gobierno que surja del triunfo popular en las elecciones del 5 de diciembre.
Generar las condiciones que garanticen la instalación de la Asamblea Constituyente el 6 de agosto de 2006 con una representación plural de todas las regiones y sectores.

2.- Reafirmamos, desde nuestra propia voz e identidad, nuestra participación activa y militante en la implementación de las transformaciones que se vienen ejecutando, con el propósito de mejorar las condiciones de vida de las bolivianas y bolivianos en la construcción de una Bolivia más inclusiva, más igualitaria, más digna, más unida.

3.- Como señalamos en enero, en oportunidad de la evaluación del primer año de gestión gubernamental, el balance es positivo: el cambio está en marcha. Sin embargo señalamos en esa misma ocasión que son varias las deficiencias y muchísimas las tareas pendientes, de cara especialmente al funcionamiento de la gestión de gobierno.

4.- Sintiéndonos actores comprometidos con dichas transformaciones, sin embargo, no hemos encontrado mecanismos ni espacios orgánicos y políticos que nos permitan contribuir de mejor manera desde el Poder Ejecutivo, el Parlamento, la Asamblea Constituyente y el movimiento municipal, en la orientación de las decisiones que se adoptan en el curso de la dinámica del proceso de cambio. Hemos sentido por el contrario que esa voluntad participativa, expresada en ocasiones con un necesario sentido crítico, se malentendió y se calificó de manera apresurada como adhesión a corrientes opositoras. Si en algunas ocasiones hemos recurrido a los medios, para transmitir nuestra propio e irrenunciable criterio, fue justamente por no haber encontrado los mecanismos y espacios señalados más arriba.

5.- La Asamblea Constituyente sigue siendo el lugar principal donde, bajo una adecuada conducción, debieran construirse los cambios profundos que el país reclama en la arquitectura del Estado, en el modelo económico y en la creación de oportunidades equitativas para las bolivianas y bolivianos de todas las regiones.

6.- Desmontar una estructura de dominación en democracia, requiere tener claridad en el proyecto de cambio y en la nueva arquitectura estatal que lo exprese. Por consiguiente, ese proyecto debe ser el fruto de consensos, bajo el único requisito innegable de avanzar en la construcción de un país cuyas instituciones sean capaces de promover la igualdad en el acceso a los servicios del Estado, en la representación política, en la distribución de la riqueza. Para ello necesitamos un Estado fuerte, no centralista, un Estado que supere el patrimonialismo, el clientelismo, la corrupción y la prebenda.

7.- El diseño del nuevo Estado, delineado en la nueva Constitución, demanda pues una dirección política unitaria en condiciones de articular los grupos, fuerzas, regiones, clases, pueblos y aliados para hacer avanzar al conjunto de la sociedad boliviana en dirección a la refundación del Estado.

8.- Ampliado el plazo para el funcionamiento de este mecanismo refundacional, no podemos dejar de alertar que no se ha avanzado lo suficiente, que la conducción no ha sido acertada, que el enorme entusiasmo popular se está apagando y que, por lo mismo, la Asamblea Constituyente está en riesgo. Es necesario decirlo sin medias tintas para cobrar conciencia de la exacta dimensión de nuestra responsabilidad y de la urgencia de adoptar sin demora las medidas que permitan reconducir la Asamblea.

9.- Nuestros errores e insuficiencias están pavimentando el camino para quienes se opusieron a la Asamblea, por que se niegan al cambio y están dispuestos a todo para no perder sus privilegios. No podemos seguir facilitando el juego a una oposición irresponsable, resuelta a terminar con el proceso de cambio. La frustración de la Asamblea puede ser un golpe mortal para la transformación.

10.- La oposición no comprende, o finge no comprender, que la Asamblea Constituyente no es resultado de una especulación teórica o el invento de un grupo, es la única salida a la crisis terminal del estado monocultural, centralista, excluyente y discriminador. Su fracaso puede abrir las compuertas de un enfrentamiento violento de consecuencias imprevisibles.

11.- El Movimiento al Socialismo es el principal responsable de la conducción del proceso. Su mandato, y el de sus aliados, es construir, sobre la base de la fuerza de la mayoría expresada en las urnas y en las calles, un pacto social con la participación de las mayorías populares, las clases medias, trabajadores, empresarios progresistas, estudiantes, hombres y mujeres de todo el país, en torno a los pueblos indígenas originarios, que fueron los primeros en alertar e interpelar al viejo estado, en demandar la construcción de una Bolivia que se mira y mira de frente sus problemas, sus capacidades y sus retos, para dejar atrás la pobreza, la exclusión, el racismo, el sexismo, la discriminación.

12.- Si bien la ley de ampliación era necesaria, no lo era la inclusión de los artículos que reglamentan la votación, que en una atribución de los constituyentes, lo cual deberá ser superado en el seno mismo de la Asamblea, compatibilizando la legalidad que el Congreso ha impreso en la Ley, con la legitimidad de la Asamblea para definir sus procedimientos.

13.- En esa dirección actuarán nuestros asambleístas, pero para su plena reincorporación a la Bancada, esperarán una convocatoria de la directiva para intercambiar criterios y establecer en una reunión conjunta mejores y mayores niveles de participación y coordinación. Esperamos que nuestros criterios y aportes en torno a las Autonomías Indígenas, la visión del país. La estructura de los poderes y otros, sean acogidos en un renovado ambiente de respeto mutuo, dejando de lado cierto trato peyorativo y excluyente

14.- Pero además, compañeros, el MSM reclama, después de año y medio de iniciado nuestro gobierno, un tratamiento verdadero de aliado, de partícipe en el proceso y en sus decisiones.
Por ello requerimos y pedimos el establecimiento y funcionamiento de un nivel político de coordinación y relación entre nuestros partidos, que de manera regular y planificada permita la participación más integral del MSM en el proceso.
De lo contrario pueden reiterarse desinteligencias como las que tuvimos en días anteriores, y que innecesariamente van más allá de nuestras naturales diferencias que, en su diversidad, deben alimentar y fortalecer la conducción gubernamental y el cambio.
No somos militantes del MAS, sino sus aliados y nuestra militancia conjunta en el proceso de cambio que conduce el Presidente Evo Morales, no significa que no tengamos voz y criterios propios, no necesariamente coincidentes con los del MAS, y que no deberían generar conflicto, efecto para el que se requiere de ese nivel de coordinación y de la voluntad política necesaria para la articulación de una sola visión estratégica.

Seguros de su consideración positiva, y a la espera de las convocatorias que les pedimos efectuar, reciban del MSM un abrazo fraterno y nuestro reiterado compromiso de aportar a la Revolución Democrática Cultural que encabeza nuestro Presidente.

Conducción Nacional del MSM

La Paz, agosto 13 de 2007.